miércoles, 31 de octubre de 2012

La tristeza

Digamos que he estado triste muchas veces. Lo que más se pareció a eso fue  un gran vacío. Una nada amorfa que con el tiempo se diluía. 
No obstante, esta última decisión ha revelado en mi una tristeza tan profunda como dolorosa. Hoy me dolía el pecho de tal manera que no podía respirar. Descubrí que amaba mucho, mucho más de lo que quise enfrentar. Mucho reprimí por ser mojigata y luego reticente. También porque nunca supe si era querida de igual manera. Los últimos días sólo me fue dicho que se me quería del cielo a la tierra dos veces ida y vuelta. Aseguro que  esa persona diga lo que sentía fue todo un evento. Sólo que el evento estaba encadenado al adiós. Es un adiós necesario. O no. Es como encontrarse a destiempo tras haber estado de alguna manera juntos cinco años.
Cosas de la vida.... Pero lo dije.Se lo dije. Dije que lo amaba, dije del dolor que la tristeza me causaba y no temí ser avergonzada y no lo fui. Me daba más temor el silencio de mis labios y de mi corazón.
Las lagrimas caen por mis mejillas y me recuerdan a la película "alguien tiene que ceder". Nada tiene que ver con su argumento o si. Alguien debe darle el espacio al otro para crecer, para probarse y vivir sus experiencias.
De eso se trata la separación. De aire. De mucho aire. De espacio geográfico real hasta el punto de bloquear teléfonos y demás. Esas ideas se las di yo. Siempre fui eficaz en levantar paredes. El las necesita para que nadie le distraiga en lo que pretende probarse. Meras herramientas.

No sé. También aprendí a que con el tiempo las paredes se desmoronan solas cuando estamos preparados para ver del otro lado y aventurarnos en él..

Mientras la vida , MI vida continúa.